La Reina Victoria, a fines del silo XIX
Nace en Londres el 24 de Mayo de 1819, siendo sus padres el Príncipe Eduardo, (cuarto hijo del rey Jorge III), y la princesa Victoria de Saxo Coburgo, nacida en Alemania. Fue bautizada como Victoria Alejandrina, en honor a su madre y al Zar Alejandro I.
Su padre murió en 1820, y su infancia y adolescencia transcurrieron en el Palacio de Kensington, bajo la tutela de su madre. La Reina Victoria describiría su niñez como “muy triste”, ya que tuvo una educación aislada, lejos de otros niños de su edad, y siguiendo el llamado “Sistema Kensington”, elaborado por su madre y su amante, John Conroy, que tenía como objetivo el volver a Victoria dependiente de ellos para ejercer el poder a través de la joven; pero ella estaba al tanto de este plan, y al llegar a la mayoría de edad (18 años) expulsó a Conroy de su casa.
Poco después, el 20 de Junio de 1837, a las 5 de la mañana, se presentaron en el Palacio de Kensington el Arzobispo de Canterbury y el Lord Chamberlain, y pidieron ver a Victoria, y cuando esta se presentó ambos se arrodillaron ante ella y le informaron de la reciente muerte de su tío, el Rey Guillermo IV, y le anunciaron que ella era la nueva reina. La coronación se realizó el 28 de junio de 1838. Victoria fijaría su residencia en el emblemático Palacio de Buckingham, siendo el primer monarca en residir allí.
Durante sus primeros años de reinado, su Primer Ministro, Lord Melbourne, ejerció una poderosa influencia sobre la inexperta soberana, quien acudía a él constantemente por consejos y ayuda. En 1839 Melbourne tuvo que dimitir, por problemas con el parlamento inglés, y la reina pidió a Robert Peel que formara gobierno, pero pronto entró en disputas con este, ya que por aquel entonces el Primer Ministro escogía, entre sus partidarios, a las personas que servirían a los reyes, pero Victoria, se negó rotundamente a destituir a sus damas de servicio, pues las había llegado a considerar amigas muy cercanas. Peel, para evitar problemas, renunció al cargo de Primer Ministro, por lo que Melbourne pudo retomar el poder.
En 1836, un tío, Leopoldo, (hermano de su madre) que se había convertido en rey de Bélgica, comenzó a hacer planes para casar a Victoria con un sobrino alemán, el Príncipe Alberto de Saxo Coburgo, y con el fin de darlo a conocer Alberto fue enviado a Inglaterra en Mayo de 1836. Luego de esta visita Victoria le escribió a su tío Leopoldo para agradecerle la presentación de Alberto: “El tiene todas las cualidades deseables para hacerme totalmente feliz, y Además, tiene el porte más agradable y encantador que he conocido”. En octubre de 1839 Alberto realizó una segunda visita a Inglaterra y la reina, totalmente enamorada, le pidió matrimonio. Se casaron el 10 de febrero de 1840 en la capilla real del Palacio de St. James, en Londres.
Victoria le concedió a Alberto el título de “Príncipe Regente” y él se convirtió en el compañero de la reina y en su más importante consejero político, sustituyendo a Lord Melbourne. Con él tuvo nueve hijos. Alberto fue la figura más dominante e influyente en la primera mitad de su vida, y un pilar fundamental de su reinado.
El Principe Alberto Proyectó y organizo la Gran Exposición de 1851”, celebrada en el Hyde Park de Londres, en una enorme edificación de cristal y hierro construida expresamente para la dicha exposición. Este evento fue un rotundo éxito, más de 6 millones de visitantes se maravillaron, no solo ante la presentación de las nuevas e increíbles máquinas desarrolladas en Gran Bretaña durante la “Revolución Industrial”, sino también ante las exhibiciones de muchos otros países.
Pero en 1858 la salud de Alberto comenzó a deteriorarse, falleciendo el 14 de Diciembre de 1861 a causa de una fiebre tifoidea. La pérdida de quien fuera su gran amor, su compañero, amigo y consejero devastó a la reina, que desde entonces, y por el resto de su vida mantuvo un luto permanente, usando el color negro para todos sus vestidos, permaneciendo confinada en sus residencias reales y evitando las apariciones públicas. Lo que le valió el apodo de “La Viuda de Windsor”.
Su reinado es conocido con el nombre de “La Era Victoriana”, que fue un periodo de cambio industrial, cultural, político, científico y militar en el Reino Unido. En Inglaterra los trenes recorrían todo el territorio nacional, las fábricas proliferaban. Y la flota británica, la más poderosa del mundo, dominaba los siete mares.
El largo reinado de la Reina Victoria estuvo marcado por la mayor expansión del Imperio Británico, considerado el más grande de la historia mundial, con más de 400 millones de súbditos y cubriendo una cuarta parte de la tierra, incluyendo vastos territorios como Canadá, India, Australia, Nueva Zelandia, la mitad oriental de África, la Guayana inglesa y además pequeños reductos como Barbados, Gibraltar, Adén, Hong Kong y Fiyi. Como consecuencia de la mencionada expansión el país estuvo casi constantemente en guerra con otros países. Los conflictos principales fueron: La primera guerra del opio, en China (1839). La guerra de Crimea, contra el Imperio Ruso (1853). La rebelión de la India (1857). La segunda guerra del opio, en China (1860). Y las guerras de los Boers, en Sudáfrica (1899). Además de muchos otros enfrentamientos menos relevantes.
Pero aparte de los mencionados avances industriales y militares, la reina Victoria definió una época basada en valores de estricta ética, fomentando el deber, la respetabilidad y la familia, lo que se conoce como “La Moral Victoriana». Esta era de transformaciones, dejó una huella imborrable en la historia del mundo.
El 20 de Junio de 1887 el Reino Unido celebró el “Jubileo de Oro» de la Reina Victoria, festejando el quincuagésimo aniversario de su ascensión al trono con un banquete al cual fueron invitados 50 reyes y príncipes europeos. Al día siguiente Victoria participó en un desfile que, en palabras del célebre escritor Mark Twain: “Se extendía más allá del límite de la visión en ambas direcciones”, y en 1897 se celebró su “Jubileo de Diamante”, al cumplir 60 años de reinado.
En Diciembre de 1900, siguiendo una costumbre que mantuvo durante toda su viudez, Victoria fue a pasar las navidades en la Isla de Whigt, en el Castillo de Osborne, diseñado por Alberto. Allí tuvo un debilitamiento de salud y murió el martes 22 de enero de 1901, a las 3,10 pm, a sus 81 años. En su lecho de muerte estuvo acompañada por su hijo, el futuro Rey Eduardo VII y su nieto mayor, el Emperador Alemán Guillermo II,
Su funeral se realizó el sábado 2 de febrero de 1901, en la Capilla de San Jore del Castillo de Windsor en Londres y, después de dos días de velatorio, fue enterrada junto a Alberto, en el Mausoleo Real de Frogmore, en el gran parque de Windsor, cerca de la capital.

La familia de La reina Victoria . Pintada por Franz Xaver Winterhalter
Un detalle: Cuando Victoria heredó la corona de Inglaterra tenía tan solo 18 años, y era una joven menuda que llamaba la atención por su corta estatura. Según un estudio realizado en su ropa interior, se calcula que media alrededor de un metro y 52 centímetros
Otro detalle: Victoria escogió el color blanco para su vestido de boda, algo que era bastante inusual en esa época. A partir de ese momento se marcó una tendencia, ya que hasta la actualidad todas las novias utilizan este color para sus nupcias.
Otro detalle: Durante las fiestas navideñas, el príncipe Alberto, exhibía en las casas reales el árbol de navidad, una tradición alemana. Los ingleses siguieron esta costumbre que se extendió por todos los países angloparlantes, y más tarde a todos los países de la civilización occidental.
Otro detalle: Victoria y Alberto amaban las Tierras Altas de Escocia, sus colinas, lagos y bellos paisajes. Allá, en 1852, compraron una propiedad llamada Balmoral, donde construyeron un palacio en estilo gótico Allí pasaban sus vacaciones y vivieron muchos momentos felices.
Otro detalle: Sus nueve hijos y 26 de sus nietos se casaron con otros miembros de las casas reales europeas, emparentando a estas entre sí, lo que le valió el apodo de “La abuela de Europa”.
Otro detalle: La reina Victoria sobrevivió a varios intentos de asesinato. El 10 de junio de 1840, un joven de 18 años disparó dos veces contra la pareja real pero no le acertó a ninguno. El 30 de mayo de 1842, otro asesino disparó a la reina en Pall Mall y fue aprehendido sin que Victoria sufriera daño alguno. Ese mismo año, el 3 de julio, otro joven intentó también asesinarla de un tiro, pero no había cargado bien el arma y falló. El 19 de mayo de 1849 un asesino irlandés disparó a la reina cuando esta iba de regreso a casa en su carruaje, pero este tampoco había cargado bien el arma. La reina sufriría algunos atentados más, incluyendo a un loco que llegó a golpear a Victoria con un palo, lo que le dejó la cara marcada y amoratada.
Otro detalle: No es ningún secreto el amor apasionado que la Reina le dedicaba al Príncipe Alberto. El estar perfecta para su amado era una de sus obsesiones, y una de sus prioridades era no engordar, para lucirle los bellos vestidos que las modistas de palacio cosían para ella. A causa de su eterna preocupación por su figura siempre comía de una manera frugal. Pero ese control por el peso desapareció con la muerte de Alberto, y la reina depositó toda su frustración en la comida, convirtiendo ésta en un sustituto de su amor perdido, y así pasó a ser obesa.
Otro detalle: Después de la muerte de Alberto durante la década de 1860, Victoria comenzó a tener una notoria cercanía con un criado escocés, John Brown, se rumoreaba que entre ellos había una relación romántica e incluso un matrimonio secreto, y algunos periódicos empezaron a llamarla «Señora Brown».
Otro detalle: Dentro del féretro de Victoria, según sus deseos, había toda una colección de recuerdos: Un mechón de pelo de John Brown, un vestido bordado por su hija Alicia, varias fotografías, e incluso varias joyas. En una muestra de su amor inmortal por Alberto, la reina fue enterrada con un molde de la mano del príncipe consorte y con la bata que el usaba. También llevaba puesto su velo de boda. Y así, tras 40 años separados, Victoria volvió a reunirse con su esposo, al ser enterrada junto a él.
Otro detalle: Su reinado, de 63 años y 216 días, es el segundo más largo de la Historia del Reino Unido, solo superado por el de su tataranieta Isabel II.
Un último detalle: La Reina Victoria promovió un deporte británico, el golf, ya que la realeza inglesa (incluyendo su hijo Leopoldo) lo practicaba. Ella misma patrocinó muchos clubes de golf, extendiendo su popularidad por el Imperio Británico y los Estados Unidos. Es así como en 1918 un grupo de golfistas norteamericanos fundarían el primer club de este deporte en Venezuela, el “Caracas Golf Club”, llamado actualmente “Caracas Country Club”.
Fuentes
Elizabeth Longford. “Reina Victoria, Reina de Inglaterra”. Eds. Grijalbo, 1974
Michael John Parker. “Queen Victoria”. Eds. Pitkin Pictorial, 1976
Sir George Bellew. “Britain’s Kings and Queens”. Eds. Pitkin Pictorial, 1974
«The British Millennium” Eds. Konemann, 2000